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30.8.16

"El 'reggae' no es jamaicano, es música africana hecha por africanos"

Alpha Blondy (Costa de Marfil, 1953) es el artista más conocido del reggae hecho en África. La muerte en 2007 del sudafricano Lucky Dube hace que ya nadie le dispute el simbólico título nobiliario de rey del 'reggae' africano. Ni siquiera su compatriota Tiken Jah Fakoly, que empezó muchos años después. A sus 63 años, el hombre apenas conocido como Seydou Koné es una de las pocas personas que puede explicar el impacto que supuso para la juventud africana descubrir en los años setenta el 'reggae' y a Bob Marley.


El marfileño colecciona un notable racimo de éxitos como 'Cocody rock', 'Jerusalem' y 'Apartheid is nazism', aunque la mayoría están fechados en los ochenta, década en la que alguien le condecoró con el apodo de "Bob Marley africano". Aun así, cuando le preguntas cómo llegó el 'reggae' hasta África, su respuesta es tajante: "El 'reggae' es una música africana hecha por africanos. En Jamaica forjaron un estilo muy particular, pero este pertenece al conjunto de la cultura africana". Retrocedamos hasta el principio, pues.

P: En 1974 viajaste a Estados Unidos para estudiar en la universidad, pero, ¿había escuchado música jamaicana antes en Costa de Marfil?
R: Sí. En Abidjan y en Liberia. A Bob Marley lo descubrí con... (canta) 'Feel them spirit, Lord I thank you' (Se refiere a 'Put it on'). La oí en Liberia, en 1973, en casa de unos amigos. Tenían discos de Al Green, de Earth Wind & Fire... Pero antes, hacia 1965 o 1966, ya había escuchado a Jimmy Cliff y a aquella chica jamaicana, Minnie Small, que cantaba 'My boy lollipop'. Y a Harry Bellafonte, cómo no. Uno de mis primos mayores fue a Estados Unidos y cuando volvió de vacaciones a Dimbokro montamos una fiesta en la que puso 'My boy lollipop'. Nos encantó y la bailamos. También puso discos de Sam Cooke, de Jimmy Cliff... Yo pensaba que todos los discos que traía eran estadounidenses. ¡No sabía que Jimmy Cliff era jamaicano!

P: ¿Compraba discos en Abidjan?
R: ¡Claro! Cuando estudiaba en el instituto en Abidjan, tocaba en un grupo y versionábamos a Otis Redding, a Wilson Pickett y a Led Zeppelin. Abidjan es una ciudad muy grande. Puedes encontrar todos los discos imaginables.

P: ¿Ya en 1973?
R: Por supuesto. ¿Conoces un grupo llamado Creedence Clearweater Revival? Allí llegaban todos sus discos. ¿Y la canción 'Nights in white satin' de los Moody Blues? Pues también. Mis amigos se sorprenden de que entonces conociese esas canciones, pero la música viaja más rápido que las personas. Y si no las oías por la radio, las oías gracias a alguien que traía esos discos del extranjero. Yo estuve expuesto a muy diversas corrientes musicales.

P: ¿Sus padres tenían un trabajo que les hiciese viajar y eso facilitó que tuviese ya de joven unos conocimientos musicales más amplios?
R: No sé si mi padre viajaba porque nunca lo conocí. Pero todo lo que he hecho ha sido decidido por Dios. Que yo descubriera esas músicas en Costa de Marfil era parte del plan de Dios.

P: Cuando su familia le mandó a estudiar a Estados Unidos en la universidad, ¿pensaba que por fin tendría acceso a todos esos discos?
R: No. ¡Yo pensaba que por fin podría ir a Woodstock! Y fui, pero cuando ya no existía el festival. La gente de allí estaba traumatizada por el festival. No querían saber nada más de todo aquello, pero yo estaba muy metido en el movimiento de la paz y el amor. Fui con unos amigos y acabamos en una bodega. Bebimos mucho vino y... Por entonces bebía. Ahora ya no bebo.

P: ¿Quiénes eran esos amigos? ¿Otros estudiantes de Costa de Marfil?
R: No, eran estadounidenses. Ellos me descubrieron a Toots & the Maytals y a la Steve Miller Band. Tuve la suerte de conocer gente a la que le gustaba el reggae y otras músicas. Ellos me llevaron a un concierto de Phoebe Snow. Y con ellos vi también a Burning Spear y a Bob Marley.

P: Entonces, el 'reggae' acabó cautivándote ya en Estados Unidos, ¿no?
R: Si nos centramos en el 'roots rock reggae', empecé a escucharlo en Estados Unidos. Salía con una chica jamaicana y conecté muchísimo con aquella música. Me gustaba el mensaje, la conexión con el activismo social y su dimensión espiritual. Hablaba de Haile Selassie, de África como la tierra prometida... Todo aquel mensaje me daba fuerza como africano.

P: ¿Qué recuerda de aquel primer concierto que vio de Burning Spear?
R: Estaba con mis amigos en Central Park y vimos mucha gente caminando en la misma dirección: blancos, negros, hispanos... Preguntamos a unos: '¡Eh! ¿Dónde va todo el mundo?'. Nos explicaron que había un festival. 'Toca un grupo de la isla', dijeron. Yo no sabía quién era Burning Spear ni a qué isla se referían, pero una vez allí entendí que era un grupo jamaicano porque había muchos rastafaris y gente con trenzas. Me encantó el mensaje. Me encantó lo que cantaba y me encantó la temática de las letras. Hablaba de tomar conciencia, de mirar el mundo con otros ojos. Todo eso me sedujo.

P: Cuando fue a ver a Bob Marley ya conocía su música.
R: Sí, pero no había comprado un disco suyo que pudiera escuchar una y otra vez, así que cuando llegué a Estados Unidos y escuché a Bob Marley en la radio y a través de mi novia jamaicana, que tenía contacto directo con toda la música que salía de Jamaica, le presté atención de verdad.

P: Tal vez aquella novia jamaicana fue su principal puerta hacia 'reggae'.
R: No puedo decir que sí ni que no. Ella no era músico. Era una top model y yo empecé a coleccionar discos de 'reggae' antes de conocerla. Digamos que éramos complementarios. De hecho, yo le descubrí muchos lugares donde sonaba 'reggae' cada noche. En el 'downtown' de Manhattan había un lugar llamado Ones. Hasta Mick Jagger fue una vez. Yo lo vi. Y había otro local, My Father's Place, creo que por Brooklyn. Yo estaba enamorado de ella y a ella le encantaba que yo adorase tanto el 'reggae'. El 'reggae' era un punto de conexión entre las dos Áfricas, la de los africanos nacidos en África y la de los africanos que nacieron fuera de África. El 'reggae' era nuestro puente.

P: ¿Dónde vio a Bob Marley en concierto?
R: En el Madison Square Garden. Toco más de una hora y, cuando acabó, toda la gente se largó de allí. Días después alguien me preguntó si vi a los Commodores. ¡Yo ni sabía que también tocaban los Commodores! Yo iba a ver a Bob Marley y cuando acabó me fui. Y lo mismo hizo mucha gente.

P: ¿Para entonces ya sabía que quería ser un músico de 'reggae'?
R: Sí. Quería hacer una música conectada con lo espiritual, pero que también hablase de las condiciones en las que vive el ser humano. Ya estaba muy metido en la música de Bob Marley y estaba traduciendo sus canciones al francés para tocarlas con un grupo en clubs de Nueva York: en Brooklyn, en Queens... Ya existía el barrio de Queens Jamaica y principalmente era la comunidad jamaicana instalada en Nueva York la que venía a vernos. El grupo se llamaba The Silvesters. Lo formaban una familia dominicana y también había dos jamaicanos. Tocábamos versiones de 'War' y canciones propias. Tenía una titulada 'Burn down the apartheid' muchos años antes de componer 'Aparthied is nazism'. Grabamos un disco, pero nunca se publicó. En 1978 salió un artículo en un periódico que decía: 'Seydou, el Bob Marley africano'. ¡Ojalá lo hubiese guardado! Quise llevárselo a mi madre cuando volví a Costa de Marfil para mostrárselo, pero no lo conservé. 

P: ¿Cuántos años pasó en Nueva York?
R: Cuatro años. No acabé los estudios. Caí en una depresión. Soy un chico del campo y la vida en una jungla de cemento como Nueva York no era fácil. Yo quería estudiar para convertirme en profesor de inglés, pero también necesitaba dinero; el dinero que el gobierno de mi país nunca me envió. Mi padrastro no era rico. Yo era el primero de nueve hijos y él no podía darme nueve mil dólares cada año. Estuve esperando una beca que nunca llegó. Pero no lo tomo como algo malo. Ese era el plan de Dios. Tal vez no quería que perdiese mi tiempo siendo profesor de inglés. Tal vez quería que hiciese música y prefirió que pasase aquellos momentos difíciles en Nueva York. Y así hice. Pero también lo pasé muy bien y aprendí mucho. Cuando la gente me ve a mi edad saltando en el escenario no se lo explica. Ellos no saben que de joven fui mensajero. Llevaba los paquetes en bicicleta y a pie. 

P: Así que fue al regresar a África cuando arrancó de verdad su carrera.
R: Sí. Mi carrera musical me estaba esperando en Costa de Marfil. El 'reggae' ya era conocido en África cuando regresé, pero no existía reggae cantado en lenguas africanas como el dyola ni interpretado por músicos africanos. Yo mismo enseñé a tocar 'reggae' a algunos de mis músicos. Los conocí en Costa de Marfil, aunque varios de ellos eran de Ghana. Ensayamos mucho, grabamos una maqueta y pronto hice mi primera aparición en televisión.

P: ¿Y volvió a casa con todos los discos que compró en Nueva York?
R: No, porque tenía una gran colección. Pero me traje muchísimos y entonces fui yo quien hizo que muchos colegas del barrio descubrieran las canciones jamaicanas. No conocían 'War inna Babylon' de Max Romeo ni montones de singles que mi novia conseguía de Jamaica. Ah, y un nigeriano que tenía un programa de radio me pedía que le dejase los discos para pincharlos y que la gente descubriera el 'reggae'. Por cierto, ya nunca me los devolvió.

P: Tal vez eso también estaba planeado por Dios.
R: ¡Seguro!

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